Colinas del Sol: del ecologismo de Facebook al basurero de la realidad

Por Alfredo Hernandez 

En la política municipal hay personajes que viven más preocupados por las publicaciones en redes sociales que por los problemas que tienen frente a sus narices. En Colinas del Sol, el delegado municipal, #JoséLuisMirandaArriaga, parece haberse convertido en uno de ellos.

En Facebook se indigna cuando los ciudadanos tapan los baches que las autoridades no han podido resolver. En las publicaciones, se muestra vigilante y crítico. Pero, según denuncian vecinos y de acuerdo con un video difundido por habitantes de la comunidad, la realidad cuenta una historia distinta.

Los vecinos cuestionan que el delegado habría utilizado un terreno baldío para depositar ramas y residuos vegetales, convirtiéndolo en un espacio que, durante la temporada de lluvias, representa un problema ambiental para el fraccionamiento.

Y aquí surge la gran contradicción: ¿qué es más grave para Colinas del Sol?, ¿que los ciudadanos se organicen para tapar un hoyo en la calle o que se permita utilizar un terreno como depósito improvisado de desechos?

Al parecer, los baches en las calles le quitan el sueño al delegado. La basura acumulada, no tanto.

Los habitantes señalan que cuando llueve, los residuos acumulados son arrastrados hacia la calle principal del fraccionamiento, donde terminan obstruyendo las pocas coladeras existentes y provocando encharcamientos que afectan a toda la comunidad. Es decir, un problema que pudo evitarse termina siendo pagado, como siempre, por los vecinos.

Lo verdaderamente preocupante es el doble discurso. Se presume un gobierno con vocación ecologista, pero en los hechos siguen existiendo prácticas que los ciudadanos consideran contrarias al cuidado del medio ambiente.

En política, la congruencia es un requisito indispensable. No se puede ser el guardián de las redes sociales y, al mismo tiempo, permanecer indiferente ante los problemas ambientales que afectan a la propia comunidad.

Porque ser ecologista no consiste en publicar fotografías de jornadas de limpieza ni en señalar a los vecinos desde un teclado. Ser ecologista significa dar el ejemplo todos los días, empezando por cuidar los espacios públicos y actuar con responsabilidad.

Los ciudadanos de Colinas del Sol no necesitan funcionarios que administren publicaciones en redes sociales; necesitan autoridades que administren soluciones.

Al final, el agua no distingue discursos políticos. Cuando llueve, la basura acumulada baja por las calles, tapa las coladeras y pone en evidencia una verdad incómoda: el medio ambiente no se defiende con publicaciones, se defiende con hechos.

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