Por Raúl González Nova
En #almoloyadejuárez ya no se gobierna… se reparte.
El discurso de “servir al pueblo” quedó archivado junto con las promesas de campaña. Hoy, el Ayuntamiento funciona como una agencia de colocaciones, pero con un pequeño detalle: si no eres familiar, compadre o incondicional… no entras.

Y al frente de este modelo tan “eficiente” de administración pública, aparece —sin sorpresa— el presidente municipal, #adolfosolísgómez quien no solo gobierna: acomoda, distribuye y protege a los suyos.
Pero aquí viene lo interesante.
Porque si el primer lugar en #nepotismo parece tener dueño…
¿quién se está peleando el segundo lugar?


Sí, porque esto ya no es un señalamiento aislado. Es una competencia silenciosa dentro del propio Cabildo. Regidores y funcionarios jugando a ver quién mete más familiares a la nómina, como si el presupuesto público fuera botín de guerra.

Mientras tanto, afuera del círculo privilegiado, la historia es otra: calles olvidadas, servicios deficientes y ciudadanos que siguen esperando un gobierno que, al menos, simule que trabaja.
Pero lo verdaderamente alarmante no es el abuso…

es el descaro.
Un Cabildo que debería vigilar, hoy calla.
Regidores que deberían cuestionar, hoy se acomodan.
Y funcionarios que deberían servir, hoy se sirven.
Así de claro.
Por eso la exigencia no es exagerada, es necesaria:
Que se revise la nómina.
Que se transparenten los apellidos.
Y que expliquen, de frente, si llegaron por mérito… o por recomendación familiar.
Porque en Almoloya de Juárez ya no basta con gobernar mal…
ahora también hay que aparentar que no es un negocio familiar.
Hagan sus apuestas:
¿miente quien lo denuncia…
o quienes ya convirtieron el gobierno en herencia?

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