Por Raúl González Nova
Parece que en el gobierno municipal de #AlmoloyadeJuárez las obras públicas tienen fecha de caducidad desde antes de ser entregadas.
Vecinos denunciaron que las nuevas rejillas colocadas sobre la calle 5 de Febrero ya presentan daños y desprendimientos, a pesar de que apenas tienen unos días de haber sido instaladas. Las imágenes muestran una estructura incompleta y con evidentes deficiencias que han generado molestia entre ciudadanos que cuestionan la calidad de los trabajos realizados.

Lo más preocupante no es únicamente el estado de estas rejillas, sino que vuelven a exhibir un patrón que comienza a repetirse en la administración de #AdolfoSolísGómez: obras que son anunciadas con bombo y platillo, pero que rápidamente muestran fallas, desperfectos y problemas de ejecución.
Mientras las calles reflejan deficiencias y los ciudadanos exigen respuestas, el alcalde parece más ocupado en hablar de #periodistas críticos y de quienes señalan irregularidades en su gobierno que en resolver los problemas que afectan diariamente a la población. La crítica no se combate con discursos ni descalificaciones; se responde con resultados, transparencia y obras de calidad.
Los habitantes de Almoloya de Juárez tienen derecho a preguntarse cuánto costaron estas rejillas y quién supervisó su instalación. Porque si una obra recién colocada ya presenta problemas, la preocupación es inevitable: ¿qué garantía existe de que el resto de los proyectos municipales no correrán la misma suerte?

Las rejillas de la calle 5 de Febrero se han convertido en un símbolo de una administración que presume avances, pero que enfrenta cada vez más cuestionamientos sobre la calidad, supervisión y durabilidad de las obras realizadas con recursos públicos.
Al final, las obras hablan por sí solas. Y en este caso, ni siquiera tuvieron que pasar tres días para empezar a hacerlo.

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